Viajar perdiendo el Sur, una mirada crítica al modelo turístico

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Viajer perdiendo el surHoy entrevistamos a Rodrigo Fernández Miranda, colaborador de Ecologistas en Acción ha publicado un ensayo que pone en cuestión del modelo de que sigue el turismo masivo global: Viajar perdiendo el Sur, que quizá se resumen en la siguiente cita:

Mucha gente cree que el turismo es una industria ‘sin chimeneas’, esto es, sin apenas impactos ambientales. Pero lo cierto es que la generalización y masificación de la actividad turística está provocando grandes problemas tanto de carácter ambiental como de afección social a las sociedades del Sur que reciben a los visitantes.

No hay muchas personas que inviertan su tiempo en el sector turístico, que suele pasar desapercibido ante la sociedad civil, pues normalmente se le considera una industria limpia, generadora de riqueza. Por eso, hemos querido hacerle una entrevista a Rodrigo, que podéis leer a continuación. Es larga, pero creo que merece la pena.

¿Que valoración haces de la RSC que llegó tarde al turismo comparada con otros sectores? hay algo rescatable?

Es verdad que la RSC llegó tardíamente al turismo, y la causa es justamente que este sector siempre ha gozado de una imagen más positiva que otras industrias está llena de asociaciones positivas, y cuenta con un fuerte consenso social. Con respecto a la RSC, creo que tiene cuestiones esenciales que me parecen criticables en primer lugar, el «principio de voluntariedad» es una respuesta de las empresas transnacionales ante un crecimiento de las críticas a sus impactos, cada vez más visibles, dotando de valores éticos su comunicación si lo que queremos el evitar que las empresas transnacionales violen derechos humanos, destruyan el medio ambiente, generen desigualdad, etc. ¿no sería más coherente que existe una lex mercatoria que regule su actividad a nivel global? si no nos quedamos en declaración de buenas intenciones, y creo que en ese sentido la RSC se acerca más a una estrategia de marketing que a la sensibilidad real de los directivos y accionistas de las transnacionales.

Para que hubiera una ley global efectiva tendría que haber un gobierno global…

Allende lo planteó abiertamente en la ONU hace casi cuatro décadas, existen varios organismos globales que pueden impulsar este tipo de iniciativas; con el consenso de los Gobiernos nacionales, claro.

La institucion de gobierno transnacional más importante que existe, la UE, se está mostrando incapaz de gobernarse a sí misma… 

o tal vez las empresas y bancos se están mostrando mucho más poderosas en la política real que cualquier gobierno democrático del mundo, nacional o transnacional.

¿Qué se puede hacer como turista o viajero para paliar los impactos negativos del turismo?

Creo que el primer paso es la conciencia crítica sobre nuestro estilo de vida, modelo de consumo y de ocio en el caso del turismo; tener en cuenta que nuestra forma dominante de ejercer el ocio tiene impactos graves socioambientales, tanto a nivel global como en los territorios y poblaciones anfitrionas del turismo de masas. Es importante empezar a pensar en un ajuste radical de los procesos socioeconómicos a las posibilidades del planeta y la biosfera. Específicamente en materia de turismo, creo que hay que apostar por un modelo de movimiento más cercano, más lento que priorice el cuidado al medio ambiente, la sostenibilidad socioambiental la mesura y la revalorización de lo próximo, con estos criterios generales las alternativas prácticas para un turismo responsable y sostenible son diversas.

¿Crees que tasar el transporte aéreo puede ayudar a que se viaje de forma más local o cuando se viaje lejos se alargue la estancia? ¿Sería esto una vía?

El modelo de transporte aéreo, uno de los mayores agentes de deterioro medioambiental y de contribución al cambio climático, está atado directamente a un modelo de energía barata que, por otra parte, tiende a desaparecer con el «pico del petróleo». Considero que medidas como la tasa al transporte aéreo pueden tener efectos diferentes, por un lado puede operar como un paliativo para reducir los casi mil millones de desplazamientos internacionales al año, pero por otra parte, puede contribuir a que el turismo internacional se convierta en una actividad «elitista».

En buena parte, ya lo es.

No obstante, creo que puede ser un «parche» ante la urgencia para tomar decisiones que limiten las graves consecuencias climáticas y ecológicas de este modelo de transporte, si a nivel global a pesar de usarse el término «turismo de masas» es una actividad que atañe sólo al 17% de la población mundial es justamente uno de los mitos sobre el «turismo de masas» que sólo una selecta minoría de la población mundial, integrada en las denominadas sociedades de consumo, puede acceder a él.

Entonces. ¿el modelo de low-cost tiene los días contados por el encarecimiento del petroleo?

No tengo ninguna duda de eso.

¿Te atreves a concretar cuándo será?

Es complicado dar fechas para este tipo de cosas, sin embargo sí me atrevo a citar el último libro de Ramón Fernández Duran «La quiebra del capitalismo global «, en el que plantea esa fecha como inicio del colapso aunque supongo que en el caso del modelo de transporte aéreo low cost este declive debería llegar bastante antes.

Yo diría que en unos años los billetes se empezarán a encarecer y comenzarán a cerrar lineas aéreas…

Seguramente. El precio del petróleo para sostener la armadura del capitalismo, especialmente el transporte internacional de mercancías y de personas, seguirá subiendo. A medida que las reservas de este combustible de origen fósil sean menores el incremento del precio internacional será más fuerte. Además, con este ritmo de consumo creo que el encarecimiento de los precios de los billetes y el cierre de líneas aéreas parece un desenlace inevitable.

Parece que la variable del precio del petroleo tiene la capacidad de transfomar completamente la sociedad. 

Creo que la dinámica va más allá del precio del petróleo, una sociedad que vive por encima de las posibilidades del planeta y la biosfera, más temprano que tarde deberá reconducir radicalmente su estilo de vida dominante, el caso del petróleo creo que es una materialización de este tipo de lógicas de excesos y crecimiento infinito.

Si embargo, los países emergentes latinoamericanos y asiáticos aspiran sin dudarlo a un modelo de consumo similar al del primer mundo. ¿No es paradójico que en China, donde ya se usaba la bicicleta ampliamente se esté sustituyendo por el coche y aquí en Europa se esté dando la tendencia opuesta? ¿No hay una forma de saltarse la fase de consumo masivo?

Aunque no se puede generalizar, coincido contigo en eso cuando el consumismo se ha instituido como un indicador de calidad de vida, de prestigio, de progreso, construir el relato dominante al respecto es una tarea educativa extremadamente compleja, deberá haber una forma de saltarse el consumismo, porque el planeta tiene límites biofísicos que queramos o no debemos respetar un dato muy citado al respecto. Si la sociedad global 20/80 quisiera extender el modelo consumista hegemónico en el Norte económico al resto del planeta serían necesarios varios planetas Tierra para sostenerlo y creo que la actividad esencial para transformar este modelo dominante debe partir de la educación y la concienciación en los territorios del Norte y del Sur porque lo que se necesita es una transformación del sistema de valores, del imaginario colectivo y la construcción de una conciencia crítica local y global.

Estudiaste marketing, está la RSC sirviendo para neutralizar el discurso crítico del tercer sector? Está el público comprando ese nuevo discurso ético de las grandes empresas?

Creo que en parte sí, y en parte no; supongo que habrá gente que asuma la idea de que un hotel es «sostenible» si no se tiran las toallas al suelo después de ducharse y entiendo que un objetivo de la RSC es justamente neutralizar las críticas de los colectivos sociales, aunque considero que la mayor parte de las organizaciones sociales siguen criticando al modelo, más allá de esta «vuelta de tuerca» capitalista que supone la RSC y no creo que se trate de obcecación, precisamente si se investiga la realidad y se analizan los impactos de las empresas que invierten en políticas de RSC se puede observar que se trata de políticas «cosméticas», de un maquillaje verde, pero con la misma esencia.

No puede haber puntos de coincidencia entre la rentabilidad y la sostenibilidad? Por ejemplo ahorrando agua y energía.

Aunque también hay que decir que un sector de las organizaciones sociales está siendo funcional al legitimar este tipo de políticas sí que puede haberlas, sin duda que hay proyectos que, además de ser rentables, pueden ser justos y sostenibles, la cuestión es salirse de las lógicas de acumulación, desposesión, beneficio a toda costa.

¿Cuáles han sido los impactos del liberalismo en la industria turística?

Principalmente a partir de los años 90, muchas economías del Sur global empezaron a abrir sus economías y liberalizar los sectores de la construcción, el transporte y el turismo para abrir una proceso que podríamos llamar de «turistización», como dice Joan Buades, esto supuso que las transnacionales del sector comenzaran a deslocalizar los destinos turísticos a países empobrecidos, que abrían radicalmente sus economías a la inversión extranjera estableciendo unas «reglas de juego» que favorecían la llegada y operativa de estas empresas: con nulas o bajas regulaciones laborales, ambientales, etc. y, por ende, un libre mercado que abría la puerta a una mayor rentabilidad, claro una cuestión clave es la repatriación del beneficio que se generaba con recursos del propio país receptor, por ejemplo como dato: hasta el 80% de los beneficios turísticos que se generan en países empobrecidos «turistizados» son repatriados por las empresas transnacionales hasta el 90% en el caso del turismo «todo incluído».

Una empresa que quiera hacer las cosas bien pero en detrimento de su competitividad podría ser expulsada de su mercado por otras que hacen las cosas mal… ¿Sería la regulación pública la solución?

Es una dinámica completamente perversa. Yo creo que la regulación pública de la actividad empresarial actualmente es una necesidad. Nos sobran ejemplos de que el neoliberalismo conduce a la ley de la selva, la destrucción, la desigualdad… desde los años ochenta el neoliberalismo económico en todos los sectores siempre ha tenido los mismos resultados unos pocos ganadores, y el resto perdedores y la tendencia es siempre a concentrar los beneficios y socializar los impactos; que los ganadores sean menos, y los perdedores más.

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